La dupla Gabi-Tiago en el mediocentro ha reafirmado el equilibrio y la solidez del centro del campo que ya vimos el pasado miércoles contra el PSV. No obstante, sufrieron en los veinte primeros minutos de partido, en los cuales ante el empuje de Osasuna a base de intensidad y balones largos buscando las segundas jugadas en la frontal del área, ambos se incrustaron demasiado atrás. Ello se tradujo igualmente en dificultades a la hora de sacar el balón jugado desde atrás, a lo que Simeone intentó contrarrestar haciendo bajar a Koke a ayudar a la salida del juego durante esos primeros minutos.
Lucas Hernández, simplemente inconmensurable. No es nada fácil suplir a un jugador tan importante como Filipe Luis e interpretar tan bien lo que implica ser lateral en este equipo. No solamente estuvo impecable al corte, sino que no dudó en subir al ataque cuando la situación lo requería, demostrando una vez más una madurez impropia de su edad y sus horas de vuelo en la élite. Los hermanos Hernández darán mucho que hablar en el futuro, aunque el más joven, Theo, ya lleva haciéndolo desde que aterrizara en el Alavés en calidad de cedido.
Giménez. Claramente de menos a más. Muy nervioso al principio cometiendo un penalti infantil y realizando alguna que otra entrada a destiempo, pero cada vez más entonado con el paso de los minutos. Tuvo una muy clara poco antes del gol de Godín en otro córner y a partir de ahí nos recordó el que fue antes de aquel error en Riazor que nos costó dos puntos la temporada pasada.
Sin olvidarnos del balón parado, que tras diez meses de sequía volvió a abrir el marcador, con Diego Godín como protagonista. En resumen, una victoria muy importante después de las dudas generadas por las dos últimas derrotas consecutivas en liga, que hacen mirar el futuro con optimismo ante un calendario menos apretado y a priori más benévolo, pero eso será otra historia. Recuerden: partido a partido. Próxima parada... Guijuelo.